miércoles, enero 27, 2010

tercera parte y final

La verdad es que Vania nunca guardo muchos recuerdos de su vida, ni buenos ni malos.
La vida pasaba sin dejar muchas huellas visibles.
Su tía que es psicóloga dice que eso se llama disociación, yo lo llamo falta de recuerdos mejor.
Cuando Vania iba en 1 medio tubo su primer pololeo enserio.
Estuvo durante 2 años jurándose a si misma que amaba a ese hombrecito moreno y desordenado llamado Maximiliano.
La gente que la rodeaba no lo quería mucho la verdad, pero ella era porfiada y jamás tomo en cuenta los comentarios.
Hoy puede decir con orgullo que a pesar de todo no se arrepiente de nada y fue tan feliz como las condiciones le permitían.
Cuando esa relación termino ella sufrió mucho, lloro a mares, aun cundo sabia que el no era el hombre de su vida.
Pero dios sabe porque hace las cosas y e su vida apareció el hombre con el que compartiría su vida.
Vania tenía un amigo hace años llamado cesar. Era su mejor amigo desde que iban en quinto básico y, ya que se habían distanciado por un tiempo, reencontrarse fue algo maravilloso.
Vania nunca fue de muchos amigos, asíque recuperar a uno que estaba casi perdido era una fiesta.
Cesar era muy amigo de 2 hombres que se volvieron importantes para Vania también.
Camilo era desordenado y gracioso, pero era un chico con el que podía conversar de lo que se te ocurriera y poco a poco se volvieron muy amigos.
Cristian era callado, distante, serio. La muralla que ponía delante de el era lo que mas le llamaba la atención a Vania.
Ella intentaba abrazarlo y el se escapaba.
Era difícil de lograr, pero cada vez que ella lograba ver su sonrisa era feliz.
El tenía una sonrisa preciosa y unos ojos transparentes que la deslumbraban.
Poco a poco se fue acercando a el y el le fue permitiendo la entrada.
El 27 de diciembre del año 2003 fue el día que marco su destino.
Vania, cesar y todos los amigos se juntaron a carretear y jugar al amigo secreto.
Como a las 5 o 6 de la mañana cuando el carrete ya moría, estaban todos tirados en los sillones para dormir un rato.
Vania estaba sentada al lado de Cristian y medios despiertos, medios dormidos sus labios se juntaron mágicamente.
Ninguno lo planeo y no se explicaban muy bien que estaba pasando, pero ese beso marco sus vidas.
Crearon juntos una relación maravillosa, madura, seria, responsable.
Aprendieron juntos a resolver los problemas y a ganarle a la vida.
El año 2006 Vania se fue a estudiar tecnología médica a san Felipe, no fue una decisión fácil y trajo algunos problemas en su relación, pero todo al final resulta bien y Cristian fue su gran apoyo.
El pasaba semanas enteras en san Felipe, cuidándola y ayudándola en lo que podía.
Vivieron durante 6 meses como recién casados y las cosas no resultaron nada mal.
Allí conoció una gran amiga, diría yo que la única que ha tenido.
A la vieja a conoció peleando, se agarraron en la u por una protesta y al terminar la reunión se fueron conversando juntas hacia la plaza de san Felipe.
Claudia era unos años mayor que Vania, madura e inteligente. A veces pasaban horas conversando y se juntaban a tomar un traguito piola las dos.
Son los mejores recuerdos que guarda de san Felipe.
Los demás amigos que hizo, poco a poco fueron desapareciendo y ella se fue quedando, en el alma, con los recuerdos y los aprendizajes ganados aya.
Finalmente Vania volvió a su hogar en santiago porque n le gusto para nada la universidad y la distancia de todas formas le fue haciendo mal.
Ya no soportaba escuchar el llanto de Javiera, su hermana pequeña, de 3 años, pidiéndole que no se fuera, que se portaría bien.
Una vez en santiago Vania decidió estudiar psicología en la universidad Alberto Hurtado.
Las primeras personas fue una niña inocente que creía en el príncipe azul, una niña queriendo ser mujer con el alma resentida y un hombre con cara de niño y alma libre y cicatrizada.
Los 4 fueron grandes amigos durante un tiempo, pasaban todo el tiempo juntos y hasta los trabajos los compartían.
Hoy creo que 4 almas tan distintas no podían convivir tanto tiempo.
La vida los fue separando de a poco y los reunió con otras personas.
Vania cayó en un grupo de puras mujeres, algo nuevo para ella, y le fue muy difícil acostumbrarse a ello, pero resulto bien durante un tiempo.
Al final siempre pasa algo y ella finalmente se alejo lentamente de ellas para no tener problemas y así fue mejor.
Ahí conoció a Cristóbal, un hombre niño, lo más parecido a ella que había en el lugar.
El logro lo que pocas personas logran, llego a su corazón. Sobrepaso las barreras una a una y logro conocer su alma, lo que ella tanto resguardaba.
Hoy cree firmemente, tener solo 2 amigos en la universidad, Cristóbal y Claudio, el hombre-niño y el hombre con cara de niño.
Casi 5 años vivieron juntos, Vania y Cristian, su amor.
Hasta que un día Vania se equivoco gravemente.
Ella sentía que el amor se acababa y callo en los brazos de un hombre que hacia tiempo la buscaba.
Ella creyó que así seria mas feliz, solo que no puedes mentirte por mucho tiempo y finalmente comprendió que en ningún lugar seria mas feliz que en su vida con Cristian.
Volvió a el con la mayor humildad que alguien puede tener.
Pidió perdón y confeso su terrible error.
Pero Cristian era un hombre maravilloso que la amaba sobretodos las cosas y a pesar de su gran orgullo, el la perdono.
Hoy su vida esta en paz.
Trabaja como todos los veranos en el registro civil para juntar unos pesitos, su relación con Cristian esta perfecta, sus amigos están identificados y esta abriendo su mundo a otros lentamente.
Hoy Vania puede decir que es feliz, y que a pesar, de que su vida entera es un botín, lo que le ha robado a la vida la ha hecho crecer y ser la persona que hoy se enorgullece de ser.

6 comentarios:

Cristóbal (Tata) dijo...

Cito: "el hombre-niño y el hombre con cara de niño...", me causa gracia y me gustaría saber por qué.

...

Cuando tengas un tiempo libre te haré una nueva pregunta.
Espero verte luego.

P.D: Hay una "canción" que me recuerda a ti... digo "canción" porque es mas bien una melodía de 2 siglos atrás... te reirás.. algún día te la hago oir.

Vania dijo...

eres un hombre a veces y un niño otras. eres lo que se llama transicion.
2 almas en un solo cuerpo en lucha silenciosa.
el otro es un hombre que lo unico que le queda de niño es la cara.
es una pugna resulta por los años, los dolores y las cicatrices.
el tiempo va borrando las huellas de los niñosque algun dia fuimos.
por suerte el tiempo aun no puede contigo...

cada.loco.con.su.tema dijo...

oye falto una parte super importante cuando nacio su primera prima por parte mamà xD skajskajskasjaksa tee amooo kbezona y el relato se lleva 5 estrellas xD slaksasaksjaksjak te amo <3

Cristóbal dijo...

¿A largo plazo, cómo deserías que fuese tu futuo?

Cristóbal (tata) dijo...

Agonizaba el 2008 cuando me bajó ese antojo extraño por un gordo libro biográfico de algún artista loco, uno de esos que sirven para mirarse al espejo. Elegí al "tazón" de media oreja de Vincent Van Gogh. San Diego, como siempre, es más barato y nunca le he hecho asco a libros usados; "mientras se vean letras, no hay drama", como acostumbro a decirles a los vendedores.
En esa ocasión, gracias al condicionamiento - no diré casualidad -, entré a una galería con tiendas a los costados. Al final del pasillo, tras un cuarto de hora recorriendo el lugar, ingresé a un local pequeño donde me atendió una muchacha hermosa, de cabello oscuro, ojos claros y un vestido negro simple, por lo tanto natural y atractivo. Le dije que deseaba una biografía de Van Gogh y, sonriendo, subió a una pequeña escalera hasta alcanzar altura (Di media vuelta, pero reconozco mi osadía al mirarle de reojo, sintiéndome avergonzado y acalorado). Le cancelaba los tres mil pesos cuando, de pronto, comenzó a conquistarme con la única formula necesaria: hablarme de Arte.
Fueron sólo tres minutos, un silencio, una sonrisa y un "vuelva pronto"... "¿vuelva pronto?"... ¡La madre del cordero!, ¡he ahí el mensaje subliminal y mi error!": no volví pronto. Volví hoy, más de un año después. Buscaba un libro específico, a comienzos de calle San Diego, pero cual fue mi ilusión desesperada que caminé tres cuadras hasta el el mismo galpón, el mismo pasillo y el mismo local. Ahí estaba, intacta, la misma. Estúpidamente entré, sin necesidad de hacerlo (ya tenía mi compra en la bolsa), la miré de reojo mientras frotaba mi barba ante unos libros de política. Ella conversaba con un muchacho, alegremente. No me reconoció. Salí, y, através de la vitrina, entre un libro inclinado y una flor artificial la vi hoy por última vez.
Me desaparecí y llegué a mi casa directo a Van Gogh.
Releí las páginas donde narra su visita a una galería de Arte en Londres, un año después de pisar el mismo lugar, donde observaba a Ésa muchacha.

[es algo trivial, personal y real, que quise narrartelo sin razón alguna]

Vania dijo...

es curioso como el tiempo se encarga de entregarte siertos dejavu que valen de verdad la pena...
a largo plazo... mejor dejemos que el futuro venga solo, cuando mucho esperas arriesgas grandes decilusiones.
como me dijo mi novio una vez, el que no espera nada tiene el mundo en sus manos.